La tortilla de Manolo, declarada patrimonio de la peña.
Nadie se lo pidió nunca. Él nunca lo anunció. Cada domingo desde hace veintidós años, ahí está, en la misma fuente, bajo el mismo paño.
La peña ha cambiado de local tres veces. Ha cambiado de presidente, de tesorero y, durante una temporada aciaga, hasta de equipo. Nunca ha cambiado de tortilla. Manolo llega el primero, deja la fuente en la punta de la mesa, retira el paño y se sienta sin decir nada.
Los que han intentado imitarla lo saben: no es cuestión de receta. Está la patata, la cebolla, sobre la que se discutió largamente, y algo más que Manolo no dirá. Se sospecha que es, simplemente, el hecho de venir.
La peña ha decidido, por unanimidad y sin votación, declarar la tortilla de Manolo patrimonio del lunes. No se pondrá ninguna placa. No le habría gustado. Pero la primera fuente de la mesa seguirá siendo la suya, y su sitio en la punta también.
Manolo nunca ha querido llamar la atención. Por eso todo el mundo se fija en él. Este domingo, alguien le había puesto el cubierto antes de que llegara.
- 22años de domingos, sin excepción conocida
- 3locales, un solo sitio en la punta de la mesa
- 1ingrediente secreto, jamás revelado
- 0placas, por petición suya